
El Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP) repudió los despidos arbitrarios realizados por el Canal 11 “La Tele”, de la empresa Hispanoamérica SA, que afectaron a unos 25 compañeros y compañeras. La empresa forma parte del Grupo A.J.Vierci, cuya cabeza visible es el empresario stro- nista Antonio J. Vierci.
En la web del Grupo Vierci (http://www.grupovierci.com) se puede leer, en el enlace “nuestra gente”, lo siguiente: “El capital más importante del Grupo A.J. Vierci no se encuentra en ninguna cuenta bancaria. Se lo puede ver diseñando estrategias, concretando negocios o trabajando en las ofi- cinas y fábricas”.
Los despidos mostraron que para los directivos de la empresa, a la hora de evaluar el “debe” y el “haber” del balance, es más importante la chequera del patrón que el destino de 25 trabajadores.
Un comunicado del SPP del 1 de abril de 2009 señala que La Tele desmanteló el plantel de prensa de la emisora y también cesó a varios compañeros de otras áreas, tanto técnicas como comerciales, a solo seis meses del inicio de sus transmisiones. El SPP expresó su solidaridad con las compañeras y los compañeros que fueron cesados en condiciones totalmente injustificadas.
Empresa no siguió su filosofía
“Somos una empresa de crecimiento ordenado. Preferimos avanzar con pasos seguros, acompañando el crecimiento armonioso del negocio. Estamos convencidos de que el profesionalismo debe acompañar cada gestión. Es la clave para aceptar riesgos y asumir responsabilidades”, reza parte de la filosofía del Grupo Vierci
“Creemos en nuestra capacidad de integración. Los empleados más jóvenes aportan nuevas ideas, nuevos bríos, nuevos puntos de vista. Los más antiguos brindan todo el saber acumulado durante años de experiencia en el negocio”, según la empresa.
El hermoso mensaje señala después: “Nuestro objetivo es ser una empresa rentable, que genere crecimiento para todos, creando nuevas fuentes de trabajo y máximos beneficios para el país”.
Es evidente que Antonio J. Vierci no cumplió su filosofía en el caso de La Tele porque asumió riesgos empresariales sin ninguna responsabilidad con el personal contratado. Algunos de los despedidos quedaron muy golpeados porque ingresaron a esta empresa luego de haber renunciado a sus puestos de trabajo. Los jóvenes no llegaron a aportar al grupo empresarial “nuevas ideas, nuevos bríos, nuevos puntos de vista” porque quedaron en la calle.